22.6.06

“La floresta de la enajenación.Visite piso piloto” Entrevista a SANTIAGO VALENZUELA

Vamos a ir intercalando las entrevistas de Juarma con las publicadas en el Cretino ideadas a tres bandas por Roger, Pelorroto y davín. Empezamos con la de Santiago Valenzuela:
Hola tíos. Como esto es un caos total voy a responder así como por áreas, más o menos en grupo a preguntas que me parece que van por el mismo lado.

Como si fueses una megaestrella del pop: ¿Cómo es un día en la vida de Santiago Valenzuela? ¿dibujas todos los días? Valenzuela, como va tu vida?

Dibujo todos los días, fiestas de guardar incluídas, todas las horas que puedo. El resto del tiempo leo, como, etc. Me gustaría poder dibujar mucho más porque se me acumula el trabajo. Mi sueño absoluto sería poder trabajar a lo grande, como los japoneses consagrados, con un equipo de ayudantes, y sacar tres o cuatro tomos del Torrezno al año, ocuparme sólo del guión y los lápices y darme la vida padre, pero esto naturalmente es pura ciencia ficción.

Esta manía de trabajar, de producir y publicar como un poseso no obedece a ninguna conjura para reventar al mercado ni a un estajanovismo deliberado, ni al lema de "el trabajo os hará libres" de los campos de concentración nazis, ni mucho menos a una elección consciente entre "el arte" y "la vida". Es simplemente que aparte de los tebeos mi vida es bastante coñazo. Dibujo y escribo por hacer algo, como una forma alternativa de medicación, no sé si mejor o peor que el prozac.

Sus viñetas se caracterizan por un dibujo recargado pero sobre todo por un texto denso y aplastante. Seguro que en la intimidad Valenzuela habla sólo con los gatos. Es usted un tipo locuaz?

Paso la mayor parte del día solo. Quizá de eso venga la locuacidad enfermiza de mis personajes. Los fines de semana siempre salgo por ahí, viernes y sábados como los estudiantes, porque si no ya reventaría. No me drogo nunca y hasta el alcohol me sienta cada vez peor, los efectos son cada vez menores y las resacas, en cambio, mayores. Realmente la torreznura es una cosa infumable, casi exactamente lo contrario de la meditación zen. Es la meditación In-trascendental. A efectos creativos, no hace falta decirlo, no aporta nada.

Siguiendo con el entorno, parece que en sus obras no exista el mundo rural, si acaso referencias a éste. Valenzuela ha dibujado alguna vez un árbol? Siquiera un arbusto?

Siempre he vivido en una ciudad, de ahí tal vez ese clima opresivo en las viñetas de calles estrechas de edificios amontonados, no sé. Pero sí que me gusta dibujar árboles, y sobre todo paisajes, horizontes sin nada. Me gustaría hacer una historia todo en plan llanuras, montañas, etc, es algo que hago muy rápido y a la vez disfruto. La verdad es que estoy ya bastante harto de dibujar la ciudad de Deeneim, en este tomo al final ya tenía ganas de destruírla por completo, quemarla y aplanarla hasta los cimientos como Troya o Cartago para librame de ella para siempre.

Usted que hace una especie de hazañas belicas en su serie del capitán Torrezno, ¿Dónde le mandaron a hacer la mili?

No hice la mili por inútil, afortunadamente. La manía del género bélico es más un tema de infantilismo que otra cosa.

Valenzuela visita blogs?

No tengo internet en casa, pero veo de vez en cuando a ver si ha salido una crítica o algo sobre mi trabajo, para ver si todo esto sirve para algo o no.

Torrezno, una unidad de destino en lo particularLos origenes mentales del Capitán
¿La serie de Torrezno tiene una especie de plano general en vista aerea o es un sendero improvisado con bifurcaciones posibilistas?

Las historias del Capitán Torrezno están bastante planificadas de antemano, y a muy largo plazo. Tengo una especie de esquema básico de todo lo que va a pasar, su estructura, la cronología. Pero luego al llevarlo a viñetas, al hacer el story-board más o menos definitivo, ya improviso bastante y meto muchas cosas que surgen de pronto, a veces incluso capítulos enteros. De hecho ese es mi mayor problema y la autocrítica principal que me haría, aparte de que muere demasiada gente, que es algo que me da un poco de verguenza, y de que casi no aparecen mujeres (aunque la verdad es que la sociedad del micromundo está bastante atrasada, todas están metidas en casa y sólo salen con Burka). Los últimos cuatro tomos de la historia, incluyendo el último que tiene casi 170 páginas, iban a ser en principio sólo un tomo, la segunda parte de Horizontes Lejanos, pero al hacerlos han engordado hasta cuatro veces su tamaño, y así no se puede, no vamos a ninguna parte, la historia no avanza porque no sé meter la tijera, pero me da pena dejar de lado tantas cosas.

¿Es verdad que existen otros mundos en este mundo, pero que son todos una puta mierda?

No sé cual sería la definición de la serie del Torrezno. Hay un punto de irrealidad, y de evasión, desde luego. Pero al mismo tiempo hay, espero, un cuestionamiento de la realidad. En el micromundo que el viejo funcionario crea en su sótano se da esa repetición de la historia ya no sólo en forma de farsa, que decía Marx, sino de delirio más o menos controlado. Y es una revisión crítica, aunque no toque claramente la actualidad. Y Torrrezno sería el nexo entre las dos cosas y los dos mundos.


Su serie del capitán Torrezno parece en principio el típico homenaje-parodia posmoderno. Pero yo tengo mis serias dudas ¿De qué es homenaje-parodia si lo es de alguna cosa? ¿ No estarà haciendo ud. una parodia de los homenajes-parodia posmodernos? ¿Qué tiene contra la posmodernidad?

En cuanto a si la serie es posmoderna o no, quién sabe. Es una etiqueta bastante poco imaginativa. Efectivamente hay una reelaboración de cosas anteriores, hay un juego de homenajes, un uso de falsillas narrativas que serían el cine o la historieta de género y sobre los que voy añadiendo cosas. Supongo que todo eso se considera posmoderno. Y el hecho de que todo se cuente de una forma bastante clásica y que haya una apuesta clara por la fabulación. También el clima anímico de la historia, la falta de un sentido claro en lo que se cuenta, la ausencia de objetivos políticos o reivindicativos, más allá del objetivo artístico de la obra en sí, y sobre todo el aire espiritual que se respira por debajo de la trama de la invención y la fantasía, de desencanto, de falta de ilusiones.

De todas formas no sé si todo esto tiene realmente algo que ver con lo posmoderno. No creer en el progreso de la humanidad, en el sentido trascendente de la vida o el mundo, ni desde luego en el de la propia Obra con mayúsculas tampoco es tan malo. Es puro realismo. Es el estado de ánimo de nuestra época, que es bastante terminal. Vivimos en una especie de jubilación anticipada de la vida, aquí en occidente. Y el problema es que nuestra civilización lo ha ocupado todo, es global, así que cuando los negros y los amarillos acaben de hartarse y nos den por culo, realmente no sabemos si podrá surgir algo nuevo o si seguirá la parodia en un nuevo retruécano. Porque los que llegan aquí huyendo de sus países, y aunque tengan más hambre y todavía algo de sangre en las venas, me da que ya piensan igual, ya están contaminados, intoxicados por la superchería de la imagen y el tótem del dinero como posibilitador del sexo con nínfulas adolescentes, humedecidas por aceites body-milk para bebé.

Proceso de producción: lápices, aguada y definitivo (+ horas de borrar)

Eso sí, lo de trabajar con falsillas previas, la concatenación de homenajes y referencias ya no creo que sea algo tan posmoderno. Eso es la esencia del trabajo, simplemente. Quien se crea a estas alturas que está sacando algo de la nada (o peor aun, de su propia experiencia, como si alguien tuviera una experiencia mínimamente interesante) es un ingenuo. Y debería dejar de dar la tabarra a sus amigos y parentela con cosas que están ya hechas -y mejor- desde hace siglos. Como en el derecho, el desconocimiento de la ley -la tradición- no exime de su cumplimiento.


El lado amargo, el dilema bereber y otras cosas del meter

Valenzuela, estàs ultimamente saturando el mercado de tebeos con sus historias. ¿Qué pretende? ¿Forma parte de una conspiración al aire libre?

Saco otras historias para desintoxicarme del Torrezno y para ir aireando material antiguo que creo que todavía puede tener su gracia. Y, sobre todo, para poder tocar temas que no me entran en la saga de aventuras, cosas más relacionadas con la actualidad. El lado amargo obedece sobre todo a eso, a la necesidad de decir algo sobre lo que pasa alrededor, sobre lo que nos rodea, y que se va volviendo cada vez más siniestro. No sé si puede decirse que sea una obra política. Igual alguien lo entiende como una queja tipo antiglobalización a algo así, pero no creo que vaya exactamente por ahí. La globalización no creo ni que sepamos lo que es. Hay una crisis de valores, pero si esos valores se van perdiendo será por algo. O puede ser que se hayan perdido por una gilipollez cualquiera, no sólo por la pérdida de la religión sino a lo mejor por el exceso de programas de moviola futbolística o del pago a crédito, quién sabe. No hay mucha fe en el futuro, pero cómo podría haberla si lo único que esperamos del futuro es un nuevo dvd regrabable que quepa en una uña, o la última secuela de spiderman, y cuando vemos que los mismos imbéciles de siempre siguen dispuestos a apretar el gatillo por la primera causa que se ponga a tiro. Todo parece girar en torno a cosas muy pequeñas, muy pobres y feas y, sobre todo, muy coñazo. Coñazo es una gran palabra. Qué coñazo es una gran expresión, y aplicable además a casi todo lo que nos rodea. Artistas multimedia, epatadores urbanos que babean al menor asomo de subvención, graffitis con faltas de ortografía que estás obligado a ver día tras día, carteleras que son un sembrado de bodrios de todos los colores y nacionalidades... Una civilización donde todos los niños y niñas con certificado de limpieza de sangre, henchidos de una creatividad descomunal y desbordante, mística casi, y con una cultura enciclopédica que haría palidecer a Calímaco de Alejandría, sueñan con ser artistas del píxel, de la videodanza o de varietés, opinadores a tiempo parcial, intelectuales en nómina, poetas malditos con plan de jubilación, mientras los parias del mundo, afortunadamente, siguen llegando para barrernos la mugre física y moral. En suma, la edad de oro, la era de Aquarius (TM) del espíritu isotónico. Lo único que no acaba de cuadrar es que toda la producción artístico-espiritual de este nuevo Parnaso, de este nuevo país de Cucaña members only oscila entre la majadería y el analfabetismo. Como decía la canción de Adamo, ¿qué misterio habrá?

A veces recurre a lemas políticos e incluso masónicos “sindicatos verticales más altos han caído”. Ha tenido un pasado oscuro?

La política, en sentido estricto, ya no tiene mucho que ver con esto. Ha dejado de ser una cosa pública para convertirse en una carrera como la ingeniería de minas, algo que a la gente le suena a chino, sólo que no hace falta estudiar mucho. Hace décadas que nadie con un mínimo de talento se dedica a la política, y eso lo pagamos todos. Pasamos de todo antes de tiempo y ahora parece que haya que pasar de todo simplemente para sobrevivir. Eso sí, no creo que sea para nada un problema de aquí, no creo que estemos mucho peor que en cualquier otra parte, y por eso el fenómeno del nacionalismo se me escapa por completo.

Extraños homenajes, compañeros de viaje

Los locos son unos pelmas, pero ¿no puede ser la locura interior un refugio a tanta locura exterior?

En el lado amargo se habla de la locura un poco alegremente. No creo que haya una locura general. Hay ese clima de desaliento que decía antes, como si todo hubiera terminado, como si viviéramos en los títulos de crédito de la vida, por mucho que a través de los altavoces nos griten lo majos que somos y las cosas increíbles que nos quedan por vivir, abusando del imperativo. Es una sensación de acabamiento, no apocalíptico, (y por eso todas esas catástrofes naturales y los finales de la humanidad que saco en las historias cortas son una coña, más que nada una forma de dejar a los personajes solos en situaciones absurdas, que es un poco mi tema recurrente o básico) sino más bien como un lento desinfle, algo que pierde gas. Eso sí, hay gente que es bastante inmune a esto y no por estrechez de miras sino por buena constitución psíquica o por sentido del humor, y gracias a ellos se va viviendo.

Aseguranos que ninguno de tus personajes tiene nada que ver con Santiago Valenzuela

Si me identificara con alguno de mis personajes sería, un poco, con Julián Zurraspa, más ingenuo que Julio César Cienfuegos en sus raptos o espasmos de energía creativa totalmente desencaminada, sufridor por constitución y por naderías, siempre oscilando entre la inspiración y la patochada.

Que puedes decirnos de la Revista de Previsión Sanitaria Nacional

Bueno, no se me ocurre nada más. Lo de los fanzines lo he dejado porque me tendría que enrrollar mucho y además la gente no va a saber de que estamos hablando.

Un saludo, troncos.

3 Comments:

Anonymous cayetanosdondestás said...

Está muy bien meter aquí la entrevista, sobre todo porque se amplía y enriquece con nuevos bocetos y dibujos a color, sólo que lo que echo en falta es el mini prologuito antes de cada entrevista. Da una idea de la trayectoria del autor.

10:59 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Keep up the good work Ionamin capsules drug inform Sylvia saint aria giovanni sydney moon jenna jameson 2001 toyota camry body kits Kansas city homeowners insurance quotes

6:02 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Where did you find it? Interesting read »

2:57 p. m.  

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